DESCERTIFICANDO NUESTRAS EMPRESAS

Hoy les vengo a proponer que tomemos acciones contundentes  contra esta tendencia de certificarnos con alegría en todo lo que sale en las revistas, en justo contraataque a la noticia de que Aenor ha sacado una certificación para la responsabilidad social empresarial.

Esta moda de las certificaciones ya la llevamos padeciendo unos cuantos años: Isos, Ohsas, EFQMs, PRLs, y esto va para arriba. Una cosa tengo clara, cuando las cosas se han puesto feas, no ha habido certificado que nos valiese, y lo primero en sacrificarse ha sido la calidad, la prevención, el medioambiente y todo lo que sonase a superfluo, hasta la caseta del perro.

Todas estas tareas de control, demostración, auditorias, ..etc, son consideradas como “despilfarros” por los estudiosos de la optimización de procesos, es decir, algo que no aporta valor a nuestro producto y por tanto algo que deberíamos intentar mantener siempre en el nivel más bajo posible o incluso eliminar.

Lejos de avanzarse en la dirección de reducir o eliminar estos despilfarros, cada vez nuestras empresas se van cargando de más elementos que no aportan nada al producto y sirven para complicarnos la vida e incrementar nuestros costes. Cada vez nuestras empresas DEDICAN MAS RECURSOS A CONTROLAR Y DEMOSTRAR, QUE A PENSAR Y MEJORAR.

La cantidad de recursos dedicados a auditorías a lo largo del año, es en muchas empresas, algo desproporcionado. ¿Cuántas personas en su empresa se dedican a crear o a optimizar procesos que cada vez haya que controlar menos?. Conozco muchas empresas en las que hasta la figura del gerente está dedicada en exclusiva a tareas de control, sin poder dedicar ni un solo minuto a crear y mejorar.

Las certificaciones producen además dos fenómenos para mi dañinos: uno, cuando tenemos algo procedimentado y certificado, nos olvidamos de ello y sólo le prestamos atención dos días antes de la auditoria; y segundo, la mala calidad de los certificadores, unido a su poca o nula predisposición a mejorar y sobre todo a aligerar procedimientos, hace que con cada auditoría, nuestra empresa se cargue de más trabajos, muchos de ellos innecesarios.

Un certificado no nos asegura nada. La calidad se ve, y si no se ve, pues es que no la hay. La prevención de riesgos se ve, la preocupación por el medio ambiente se ve y hasta se huele. Si entro a un chino y me llevo media tienda por 1,5 € pues ya sé perfectamente que no compro calidad. Las aptitudes, las voluntades, los valores, todo aquello que es importante en una empresa no se puede certificar. No hay mejor certificado que las cosas que saltan a la vista.

No nos engañemos, lo importante de verdad, lo que todos valoramos de una empresa, es que si tenemos un problema, sea capaz de reaccionar rápido y solucionarlo, pues por muchas isos que tengamos nadie está libre de cometer un error.

Dejémonos de historias rimbombantes y comencemos a poner coherencia en nuestras empresas y a hacer que las cosas funcionen de verdad y de forma sencilla, e inviertan en aquello que les aporta valor, no sólo económico por supuesto.

Jorge burgaleta

Haciendo amigos entre las certificadoras

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